El Barça exhibió las mismas deficiencias que en los últimos partidos aumentadas por el potencial defensivo del Liverpool, que supo mantener a los delanteros del Barça muy lejos de la portería de Pepe Reina. El ataque sigue sin mejorar pese a la incorporación de Lionel Messi, muy bien tapado por la defensa ‘red’. Messi, Javier Saviola y Ronaldinho pasaron prácticamente desapercibidos como también Eidur Gudjohnsen y Ludovic Giuly, quienes entraron en la segunda parte. Frank Rijkaard recurrió a todos los delanteros disponibles pero el mejor jugador de ataque fue Deco, con tres ocasiones. El Barça no reencuentra el olfato goleador sea quien sea quien esté en punta.

Messi regresaba al equipo titular después de su lesión y en sus slaloms se topó con Arbeloa y con las ‘flotaciones’ de dos jugadores más del Liverpool. Apenas logró irse de esta marca y no dio la sensación de peligro que, por ejemplo, sí ofreció contra el Valencia. Puso voluntad hasta que su cuerpo aguantó.
El argentino era la gran esperanza azulgrana, una ilusión que se fue difuminando con el paso del partido, a medida que decaía en su estado físico. A diferencia de Bremen en el que salvó el equipo, ayer Messi no fue la tabla en la que todo el Barça se agarró para no ahogarse.

A Javier Saviola también le costó encontrar espacios y cuando lo logró se topó con un excelente Reina. El Pibito, que no jugaba un partido de Champions en el Camp Nou desde el pasado 22 de abril de 2003 (Barça,1- Juventus, 2), tuvo dos buenas ocasiones: La primera fue en una incursión al área cuyo disparo, de puntera, fue despejado por Reina. El rechace lo recogió Lionel Messi, que no acertó a disparar entre los tres palos. La primera gran ocasión de Saviola y la única de Messi. El ariete volvió a tener una nueva oportunidad de igualar el encuentro (75’) en una contra pero se adelantó demasiado el balón y Reina salió a los pies para robárselo ante la desesperación de la parroquia local que lamentaba ver esfumar una ocasión sin acabar disparando a portería.

Si Messi estuvo más flojo y Saviola gris, quien es un espejismo del año pasado es Ronaldinho. Acostumbrados a verle aparecer en las grandes ocasiones, el Camp Nou se quedó ayer con las ganas porque el brasileño nunca se fue de su marcador. Es evidente que está fuera de ritmo ni tiene la forma física adecuada para marcar la diferencia en estos partidos de alto nivel. Si hasta ahora lo había hecho a balón parado, ayer sólo dispuso de un disparo de falta que se salió por encima de la portería de Reina.

El Barça ni encuentra el camino del gol ni dispone de ocasiones de antaño. Algunos echaron de menos a Samuel Eto’o pero son muchos más los defectos que acarrea este equipo para ser solventados con la entrada de un jugador que, cinco meses después de lesionarse, todavía sigue sin jugar, en la grada.

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