Ronaldinho marcó el ritmo del partido y Lionel Messi y Samuel Eto’o pusieron los goles. El tridente REM sonó como en sus mejores noches. Olvidado los partidos en los que desaparecía, en los que no se iba de su marcador, en las que le veían barriga y apenas se involucraba en la misión del grupo, el Camp Nou disfrutó ayer de la mejor versión del brasileño. El Milan puede ir a misa y rezar a la virgen que quiera o implorar a Kaká para que le convenza en la intimidad de un hotel de la concentración de Brasil. Al constatar la implicación de Ronaldinho en los planes de presente del Barça, el traspaso es una quimera. Él está con el Barça.

Animado, activo, implicado y brillante, Ronaldinho inundó de magia el Camp Nou en una jornada lluviosa. Y las gradas del estadio, más vacías que en otras ocasiones como consecuencia de esta inestabilidad meteorológica, premiaron al brasileño. No hubo referendum porque ni la afición lo quería ni Ronaldinho dio pie a ello. Desde que su nombre sonó por megafonía, el brasileño fue ovacionado. Además, de las diferentes graderías del Camp Nou colgaban pancartas de ánimo al jugador y pidiéndole que siguiera en el club.

¿Dónde estará mejor que aquí donde sus socios son Lionel Messi y Samuel Eto’o? El tridente se entendió bien y sólo la mala suerte evitó que tanto Messi y Eto’o lograron su segundo gol. Ocasiones las tuvieron.

El tridente es el arma del Barça. Ha logrado 33 goles de los 59 conseguidos en la presente Liga y volvieron a ser decisivos en la consecución de tres puntos más que mantienen al equipo en su lucha por el título de Liga. Los dos últimos goles fueron de una bella, bellísima factura. Al filo del descanso, Xavi le envió un pase a Ronaldinho que controló con el pecho y, ante el acoso de Coloccini, le hizo un sombrero con el tacón que tuvo continuidad con un pase en vaselina hacia Messi, quien también controló con el pecho y remató con la izquierda, su pierna buena. La acción de Ronaldinho fue sutil pero cargado de clase, talento y magia. Un detalle que no pasó desapercibido a Messi quien, tras marcar, aceleró para colgarse del cuello de Ronaldinho. Como también se colgaron los más de sesenta mil aficionados que estaban en el estadio. Ronaldinho llevó a todos en volandas.

Y en este estado de felicidad los jugadores se retiraron al descanso. No tardaron en volver por la misma senda porque transcurridos cinco minutos de la segunda parte, Ronaldinho volvió a brillar. Gio le cedió un balón en el centro del campo y Ronaldinho puso la directa. Al primer toque se la dio a Iniesta quien se la devolvió unos metros más adelante, también al primer toque se la dio a Xavi que repitió el gesto de Iniesta. Ronnie volvió a darla al primer toque a Messi pero Andrade se anticipó a la jugada desviando el balón con tanta mala suerte que acabó en los pies de Eto’o, sólo ante el portero, le batió a placer. Ronaldinho volvió a llevarse los mejores aplausos de la afición, que celebraba que el interés del Milan le haya permitido recuperar su mejor versión.

Samuel y Leo, a por Ronnie

Marca uno y lo hace el otro. Nadie se quiere quedar atrás. Parece una carrera sin cuartel en la que el gran beneficiado es el Barcelona. Samuel Eto’o y Lionel Messi llevan los mismos goles en la competición de Liga (8) y se acercan poco a poco a los registros de Ronaldinho (17) que, con ellos en el campo, ha recuperado su rol de asistente y ha cesado en el de goleador.

Samuel Eto’o ha disputado esta Liga ocho encuentros como titular, tantos como goles lleva en su casillero. Por su parte, Leo Messi ha disputado once partidos como titular y lleva ocho goles. El argentino pudo marcar ayer un segundo tanto dezspués de una asistencia de Andrés Iniesta pero el pase del de Fuentealvilla le fue a la pierna mala (la derecha ) y Messi no supo como rematar.

Ronaldinho marcó el ritmo del partido y Messi y Eto’o pusieron los goles

Ronaldinho marcó el ritmo del partido y Messi y Eto’o pusieron los goles…

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